Melocotones de desierto me imagino, si los hubiera en esta vida, de carozo salado y piel de nubes. Dulzura, textura y la orilla de mi infancia.
Montañas de arena, el marrón de las montañas, qué más da, embarrado y salado bajo el sol. ¿Y quién estaba a mi lado? Esa niña, ese niño, desnudos, desdentados, entre palas y cubos.
Melocotones de desierto, curvas sinuosas, quietud soleada bañada por ese jazz que late y abruma; sordinas y saxo, no tengo nada más que hacer que abandonarme, ahora que puedo. ¿Para qué darle más vueltas?, le pregunto a la montaña, en su lento, lento caminar.





Foto i text…tot un poema. Gràcies!